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domingo, 12 de mayo de 2013

¿Es verdad que Dori no recordaba bien las cosas?

Dory
Todos hemos oído la creencia popular de que los peces son desmemoriados, y que todo lo que ven lo olvidan en apenas unos segundos. El paradigma de este mito está representado en Dory, el pez que lo olvidaba todo en en Buscando a Nemo. O en la frase “tiene memoria de pez”.
Sin embargo, nos encontramos ante un mito sin sustento científico: los peces tienen una memoria quepuede remontarse a varios meses en el pasado, y hasta pueden aprender algunos trucos de un entrenador con paciencia. Por ejemplo, asociando un sonido con comida, y que meses más tarde todavía respondan a ese estímulo, lo que indica que tienen al menos algún tipo de memoria a largo plazo.
La mayoría de los peces pueden recordar a sus depredadores hasta un año después de ser atacados por ellos.
Lo que sí es cierto es que cada especie de pez tiene un nivel de memoria u otro. Incluso en una misma especie se pueden encontrar diferencias. El problema reside en que, a diferencia de los mamíferos,resulta muy difícil averiguar si un comportamiento está originado por la memorización o por altros factores.

Lengua que no deja ni gota

bat tongue
Científicos de la Universidad de Brown han descubierto que una especie de murciélago utiliza el flujo de la sangre para reformar la lengua mientras se alimenta. Esta acción dinámica y rápida hace que la lengua haga una “limpieza efectiva” de néctar, tanto así que podría inspirar nuevos diseños industriales.
Un estudio realizado en Proceedings of the National Academy of Sciences describe la desconocida tecnología que emplea el murciélago Glossophaga soricina: la punta de la lengua, formada por varios “pelos absorbentes”, se vale del flujo sanguíneo para sorber hasta la última gota de néctar de una flor.
En otras palabras, la lengua cilíndrica del murciélago tiene una malla de fibras musculares que se contraen para que la lengua se vuelva más delgada, pero más larga, lo que hace que se extienda hasta el fondo de la flor.
El descubrimiento informa de que es la misma contracción del músculo, provocada por los cambios en el flujo sanguíneo, lo que hace aprovechar al máximo el néctar.
Cuando la sangre se desplaza hacia la punta de la lengua, los pelos absorbentes permanecen perpendiculares al eje de la lengua. En su estado erecto, no sólo añaden área de superficie, sino también anchura, convirtiendo a la lengua en un dispositivo altamente eficaz en la recolección de néctar.
Toda la extensión y retracción de la punta de la lengua se produce en un octavo de segundo.
Suspendido en el aire requiere de mucha energía, por lo que los murciélagos se alimentan de néctar con gran cantidad de calorías para que el esfuerzo valga la pena.
Los científicos conocían la existencia de estos pelos absorbentes antes de este trabajo, pero se pensaba que eran tan pasivos como los flecos de una fregona. Pero recientes descubrimientos de otros científicos en la mecánica de la lengua del colibrí les llevaron a tomar una mirada más cercana a la forma de la punta de la lengua de los murciélagos y de qué manera está involucrada en la recolección de néctar.
No se sabe con seguridad si otros murciélagos que se alimentan de néctar también tienen la lengua de aspecto similar. Otras especies, como las abejas, emplean diferentes medios rápidos de modificar la lengua para mejorar la alimentación de néctar.
Cualquiera de estos diseños altamente evolucionados, según especulan los autores, podría inspirar el desarrollo de algún tipo de tecnología.

El metal del animal que quiso usarse como blindaje en la Segunda Guerra Mundial

tunicado

Bajo el mar hay una fauna tan exótica que, a efectos prácticos, el fondo del mar es casi un planeta extraterrestre. Uno de los ejemplares más extraños es el de los tunicados, un tipo de animales que incluyen las ascidias, que generalmente habitan sobre el fondo del mar en coloridos grupos de organismos sacciformes.
De hecho, es tan raro que los científicos todavía no tienen claro cómo clasificarlo, si como animal, animales o crecimientos. Son como manchas de colores. Como adornos dalinianos. Dependen para algunas funciones biológicas del grupo como un todo, pero sin embargo logran expresar su individualidad en colores diferentes: azul, verde, púrpura, rosa, amarillo y blanco.
En 1911, el fisiólogo alemán Martin Henze descubrió que en la sangre de estas criaturas hay grandes cantidades de vanadio, un elemento que se encuentra cien veces más concentrado en ellos que en el agua de mar del que extraen su alimento. De hecho, según investigadores de la Universidad de Hiroshima, los tunicados podrían albergar la mayor capacidad de concentración de cualquier metal de todos los animales.
Pero todavía no se sabe para qué necesitan este vanadio: se especula que tal vez desempeñe un papel en su sistema inmune.
El vanadio presente en los tunicados resultaba insuficiente para pensar en maneras de extraerlo y recolectarlo, sin embargo, durante la guerra se empleó el término en código “minería del vanadio” para referirse a la búsqueda de los minerales de uranio necesarios para la bomba atómica.
El vanadio recibe su nombre de Vanadis, un nombre alternativo de la diosa Freya, que aparece en algunos de los eddas noruegos. Vanadis (la dis de los Vanir, es decir, la “dama de la gente hermosa”)es la diosa del amor, la belleza y la fertilidad. Cuando llora, sus lágrimas son de oro rojo si caen sobre terreno sólido, y de ámbas si caen en el mar.

domingo, 31 de marzo de 2013

El autismo no mola

Una "droga sana". La ausencia de amigos es tan malo como el alcoholismo o la adicción al tabaco. Un estudio realizado por Julianne Hold-Lunstad, de la Universidad de Brigham Young (EE UU), y publicado en PLoS Medicine estimaba que la falta de relaciones sociales equivale a fumar más de 15 cigarros al día. Tras realizar un seguimiento a 300.000 personas durante siete años, Hold-Lunstad y sus colegas demostraron que no tener amigos es más perjudicial para la salud que llevar una vida sedentaria o, incluso, ser adictos al alcohol.
Aumentan la longevidad. Tras realizar un seguimiento a 1.500 personas durante una década, científicos australianos han llegado a la conclusión de que en los individuos con un amplio círculo de amigos el riesgo de fallecer se reduce un 22%. “Estar conectados con otros es esencial para vivir más años”, concluían los investigadores en la revista Journal of Epidemiology and Community Health. Si somos víctimas del cáncer, el efecto resulta aún más evidente. En 2006, un estudio de la Universidad de California (EE UU) sobre 3.000 mujeres que padecían cáncer de mama reveló que las enfermas sin amigos íntimos eran cuatro veces más propensas a fallecer debido al tumor que las que tenían diez o más amigos.
Todo corazón. Un reciente estudio de la Universidad de Duke (EE UU) con un millar de pacientes solteros afectados por patologías cardíacas reveló que, transcurridos cinco años, solo sobrevivía el 50% de los enfermos que no contaban con un amigo de confianza, frente al 85% de supervivientes entre aquellos pacientes que tenían al menos una relación de amistad sólida
Amigos de la infancia. El papel que juegan los amigos en la infancia es crucial. Por un lado, evita la obesidad porque, según un estudio publicado en Annals of Behavioral Medicine, “la socialización actúa como sustituto de la comida” y evita el abuso de alimentos que potencian el sobrepeso. Además, Russ Jago, de la Universidad Bristol (Reino Unido), ha demostrado que la actividad física de los niños aumenta considerablemente cuando juegan con sus mejores amigos. Por otra parte, la depresión en la infancia está directamente relacionada con la ausencia de amigos, como ha comprobado William Bukowski en una investigación publicada en la revista Development and Psychopathology.
Cambian tu cerebro. Usando resonancia magnética funcional, John Cacioppo y sus colegas de la Universidad de Chicago (EE UU) han demostrado que tener amigos modifica el funcionamiento del cerebro, concretamente de la región del estriado ventral, asociada a las recompensas. Según los autores del estudio, las neuronas de esta región se activan en mayor número y con más intensidad si estamos bien acompañados que si llevamos una vida solitaria. Un dato a tener en cuenta dado que el estriado ventral es un área crítica para el aprendizaje.
Camaradas analgésicos. Es mejor ponerse una inyección o curarse una herida en presencia de un amigo. Según un estudio publicado hace algunos años en la revista Psychosomatic Medicine, la percepción del dolor se reduce cuando una persona a la que consideramos cercana está físicamente presente.

¿Cómo es el cerebro de una persona con Alzhéimer?

Los contactos entre neuronas (sinapsis) con cinco veces menores en las zonas del cerebro que sufren alzhéimer, según revela un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que publica la revista Journal of Alzheimer’s Disease.

Los cerebros humanos afectados por la enfermedad de Alzheimer se caracterizan por presentar regiones con ciertas estructuras patológicas asociadas a la dolencia, como las placas amiloides. Una investigación liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) acaba de demostrar que el número de contactos sinópticos entre las neuronas de estas zonas son hasta un 83% menores que en aquellas alejadas de la influencia de estas estructuras.

El hallazgo, publicado en el número de marzo de la revista Journal of Alzheimer’s Disease, se ha realizado con reconstrucciones en tres dimensiones elaboradas a partir de muestras de diferentes regiones cerebrales de cinco donantes que padecieron en vida la enfermedad de Alzheimer. Los resultados, además de mostrar una notable disminución de sinapsis en las regiones afectadas, señalan que, en estas últimas, la distribución espacial de los contactos sinápticos se concentran en los espacios libres que dejan las placas asociadas a la enfermedad. Por el contrario, en las regiones cerebrales más distales a estas estructuras, los contactos sinápticos se distribuyen de forma aleatoria.


El investigador del Instituto Cajal Javier de Felipe del CSIC, que desarrolla su actividad en el Centro de Tecnología Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid y que ha liderado la investigación, considera que “estas alteraciones sinápticas suponen una perturbación en las conexiones interneuronales, lo que podría explicar, en parte, el deterioro cognitivo asociado a la enfermedad de Alzheimer”.

Esta dolencia afecta a unos 35,6 millones de personas en el mundo y, a pesar de haber sido descubierta hace más de 100 años, De Felipe señala que “aún hoy se desconoce cómo y porqué ciertos circuitos corticales normales se alteran e inducen el deterioro cognitivo”.

Secuencian el genoma del aye-aye

Por primera vez en la historia, un equipo de científicos ha secuenciado el genoma de doce individuos pertenecientes a tres poblaciones diferentes de aye-ayes (Daubentonia madagascarensis), un tipo de lemur que vive solamente en la isla de Madagascar y que es considerado uno de los animales más extraños y fascinantes del mundo. Usa un diente incisivo, que se encuentra en continuo crecimiento, para carcomer la corteza de árboles muertos. Y a continuación se ayuda de un dedo fino y flexible para extraer del interior de la madera larva de los insectos, que es su principal alimento. Por lo tanto, este mamífero compite con los pájaros carpinteros por la comida. Es de hábitos nocturnos y bastante solitario, lo que habitualmente complica su estudio en libertad. Los nuevos análisis realizados su ADN, publicados en la revista PNAS, revelan que las poblaciones humanas africanas y europeas actuales presentan una distancia genética inferior a la que existe hoy entre las poblaciones es de aye-ayes del norte y del este de Madagascar. Los investigadores sugieren que ambos grupos de lémures se separaron aproximadamente hace 2.300 años, más o menos cuando los humanos colonizaron la isla. Se espera que estas investigaciones acerca del aye-aye contribuyan a la conservación de esta especie y de su biodiversidad, especialmente en estos momentos en que la destrucción de su hábitat en Madagascar se está produciendo a un ritmo acelerado. Además de que el hecho de que los nativos le consideren al aye-aye un animal poseído por espíritus malignos – debido a su aspecto enfermizo, sus grandes orejas, su extraño dedo intermedio y sus ojos saltones – contribuyen a que se les de caza y se acelere su extinción.

sábado, 16 de febrero de 2013

¿Dejar de tener frío? Es posible

Investigadores estadounidenses de la Universidad de Southern California (EE UU) han conseguido eliminar la sensibilidad al frío en ratones extirpándoles un tipo concreto de neuronas. Los roedores conservaron, sin embargo, la sensación de calor y el tacto, de acuerdo con el trabajo que publica la revista Journal of Neuroscience en su última edición. En trabajos previos se había observado que una proteína de las células nerviosas llamada TRPM8, que funciona como canal iónico, era la responsable de la sensación de frío. Esta proteína, que se expresa en neuronas sensoriales, se activa con las bajas temperaturas y con agentes químicos refrescantes, como el mentol, y genera la respuesta correspondiente, según se hace eco la agencia SINC. En este nuevo estudio los investigadores consiguieron aislar y desactivar, en ratones, las neuronas en las que se expresa la proteína TRPM8. A continuación utilizaron un grupo control de roedores normales y otro de animales con las neuronas TRPM8 desactivadas y los colocaron en una superficie con diferentes temperaturas, entre 0 ºC y 50 ºC, por la que podían desplazarse libremente. Mientras que los ratones del grupo control tendían a mantenerse en las zonas de temperatura templada, alrededor de los 30 ºC, aquellos a los que se les habían inutilizado las neuronas TRPM8 solo evitaban las regiones más calientes. Según los autores, este hecho indica que los animales sin esas células nerviosas no pueden sentir el frío, pero sí el calor. Este hallazgo podría tener aplicaciones indirectas en el tratamiento del dolor, si fuese posible actuar de una manera similar para desactivar de manera específica las neuronas implicadas en el proceso doloroso sin alterar el resto de sensaciones.

martes, 27 de noviembre de 2012

Efecto Pinocho.

Cuando una persona miente, se produce un efecto debido al cual la temperatura de la punta de su nariz cambia, a la vez que se incrementa la temperatura en la zona del músculo orbital, en la esquina interna del ojo. Por otro lado, si realizamos un gran esfuerzo mental, la nariz se enfría, mientras que ante un ataque de ansiedad se produce una subida general de la temperatura facial. Son las conclusiones que se desprenden de una investigación pionera con termografía realizada en el departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Granada (UGR).

La termografía es una técnica basada en la detección de la temperatura de los cuerpos que se aplica a multitud de áreas como la industria, la construcción o la medicina. Los investigadores de la Universidad de Granada Emilio Gómez Milán y Elvira Salazar López han aplicado esta técnica al ámbito de la Psicología, obteniendo resultados muy novedosos e interesantes. Entre otras cosas han descubierto que, ante situaciones en las que un sujeto realiza un esfuerzo mental (enfrentarse a tareas difíciles, al ser evaluado o al mentir sobre un hecho), se producen cambios térmicos faciales.

Así por ejemplo, cuando mentimos sobre nuestros sentimientos, estos cambios térmicos se producen en la nariz, y se activa en el cerebro una estructura denominada ínsula , que forma parte del sistema de recompensa cerebral cuando existen sentimientos reales, pero que no se activa cuando no los hay. “La ínsula interviene en la detección y regulación de la temperatura corporal, de manera que hay una gran correlación negativa entre la actividad de esta estructura y la magnitud del cambio térmico: a más actividad de la ínsula (a mayor sentimiento visceral), menor cambio térmico se produce, y viceversa”, destacan los investigadores.