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domingo, 31 de marzo de 2013

Origen de los capirotes de los nazarenos

El gorro puntiguado o cucurucho de cartón que estiliza y cubre la figura de los nazarenos en las procesiones de Semana Santa, denominado capirote, tiene su origen en la época de la Inquisición. De hecho, a los condenados por el tribunal de la Inquisición de la Iglesia Católica en la Edad Media se les colocaba un gorro similar, que normalmente llevaba pintadas figuras alusivas al delito cometido o a su castigo (por ejemplo las llamas del infierno). Por su significado penitencial, las hermandades sevillanas lo adoptaron en el siglo XVII, y la costumbre se extendió pronto a otras ciudades españolas. La forma cónica del capirote alude al acercamiento del penitente al cielo. La tela que cae sobre la cara y el pecho sirve para ocultar el rostro y preservar la identidad del penitente.

sábado, 16 de febrero de 2013

¿Esto de dimitir es nuevo?

Con el anuncio de su renuncia, Benedicto XVI se convierte en el cuarto papa de la historia de la Iglesia en dejar voluntariamente su cargo como sumo pontífice. Hacemos un repaso a las renuncias papales y a los motivos que llevaron a cada uno de sus protagonistas a dejar de ser la máxima autoridad de la Iglesia. La historia de Benedicto IX fue bastante convulsa y controvertida, ya que fue elegido papa tres veces. En dos ocasiones fue destituido de su puesto, y en otra renunció voluntariamente y dicen que vendió su cargo al que se convertiría en el papa Gregorio VI. El pontificado de Celestino V duró tan solo cinco meses. Este pontífice decidió regresar a sus montañas y a su vida de aislamiento y oración, y renunció admitiendo que no tenía la preparación necesaria para ejercer como máxima autoridad de la Iglesia. Su caso fue tan sonado que el mismo Dante hace referencia a él en su famosa obra La Divina Comedia. El último papa en renunciar a su puesto fue Gregorio XII, que en el siglo XV fue uno de los grandes protagonistas del Cisma de Occidente, un periodo en el que varios papas se disputaron el poder. Gregorio XII renunció a su puesto en el 1415, y murió dos años después sin conocer a su sucesor.