sábado, 25 de mayo de 2013

El pensar no tiene descanso.

A diferencia lo que solemos pensar, el cerebro permanece activo incluso cuando se encuentra aparentemente descansando. La actividad del órgano cerebral en reposo, es decir, sin la presencia de algún estímulo o tarea, está estructurada y responde a unos determinados patrones o redes espaciotemporales: las llamadas redes en estado de reposo o resting-state networks (RSN). Neurocientíficos de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) acaban de descifrar las claves de su funcionamiento. Tal y como exponen en la revista Trends in Neurosciences, y basándose en modelos informáticos de gran escala del cerebro, han comprobado que cuando las redes en estado de reposo se encuentran en una situación descrita por los expertos como 'límite de la inestabilidad', su eficacia aumenta, a la vez que incrementa su velocidad para movilizarse ya sea para la percepción sensorial o para la acción cerebral. Dicho de otro modo, cuando el cerebro se encuentra en el punto crítico de la 'inestabilidad' en una situación de reposo, puede desplegar todo su potencial de respuesta ante un estímulo o una tarea concreta. Así, según subraya Gustavo Deco, coautor del trabajo, una de las principales conclusiones del estudio es el descubrimiento de que el cerebro trabaja durante el reposo en un punto crítico de "inestabilidad". Este punto crítico, puede y se verá afectado en los diferentes individuos, por diferentes razones, como, el aprendizaje, la experiencia, el envejecimiento o incluso diferentes síndromes neuropsiquiatricos.

La molécula de los picores.

No todos los picores desaparecen si te rascas. Un 15% de las personas sufren picores a largo plazo, en ocasiones causados por enfermedades y medicamentos diversos. Científicos del Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Bethesda (Maryland, EE UU) han descubierto que existe una molécula que envía señales de picor a las neuronas de la médula espinal, que a su vez las transmite al cerebro. Esto podría conducir a un remedio definitivo contra los picores crónicos. A través de una serie de experimentos, los autores de la investigación detectaron que la sensación de picor o prurito solo se inicia su interviene el llamado natriurético b polipéptido (NPPB), independientemente de qué origine la picazón. Trabajando con ratones deficientes en NPPB comprobaron que al exponerlos a varias sustancias que inducen habitualmente prurito no sucedía nada: los ratones ya dejaban de rascarse. A continuación identificaron el receptor de las moléculas NPPB, la proteína NPRA, y la eliminaron de la médula espinal, comprobando que esta medida no tenía impacto en otras sensaciones sensoriales, como la temperatura, el dolor y el tacto. Por lo tanto, la conexión formaría una biocircuito que transmite específicamente la sensación de picor. "El trabajo demuestra que el picor, que antes se consideraba una forma de bajo nivel de dolor, es una sensación distinta", concluyen los autores en la revista Science. Aún queda por confirmar si el bloqueo de NPPB, que también se utiliza en el corazón, los riñones y otras partes del cuerpo, puede causar efectos secundarios no deseados.

No mientas o si no...

Si llevas esta ropa y mientes, será mejor que te escondas. El artista holandés Daan Roosegaarde ha creado una innovadora prenda que se vuelve totalmente transparente cuando quien la lleva puesta miente. El invento, que forma parte del proyecto Intimacy 2.0, utiliza cuero con láminas electrónicas que cambian su opacidad dependiendo del ritmo de los latidos del corazón. Así, este tejido inteligente consigue responder a la interacción social modificando la corriente eléctrica y la luz para alternar entre un estado opaco y otro transparente. Daan está al frente del Studio Roosegaarde, que se puede describir como un laboratorio artístico de proyectos interactivos sobretodo proyectos que relacionan la tecnología con la interactividad de los humanos, el sonido y las emociones. Algunas de sus creaciones más recientes son Dune, un paisaje interactivo formados por cientos de LEDs; y Lotus 7.0, que consiste en una pared reactiva en la que el calor corporal de los visitantes hace que se abran cientos de flores de aluminio.

La oreja que imprime

Científicos de la Universidad de Princeton (EE UU) han usado una impresora en tres dimensiones cargada de células y nanopartículas de plata para crear una oreja biónica en la que el cartílago está combinado con una antena que capta las mismas frecuencias sonoras que una oreja de carne y hueso. El equipo, dirigido por el ingeniero Michael McAlpine, ha sido el primero en crear un órgano completamente funcional que reproduce e incluso amplía las capacidades de su homólogo humano, según explican en la revista NanoLetters. "Tenemos el potencial de crear 'piezas' personalizadas para reparar el cuerpo humano o incluso órganos con capacidades que superan las propias de la biología humana", concluyen los científicos. La tecnología de impresión 3D, que ha demostrado su enorme potencial replicando la forma de la oreja, considerada el órgano tridimensionalmente más complicado, es capaz de combinar e integrar tejidos vivos con componentes electrónicos, lo que en futuro permitirá incorporar toda clase de sensores al cuerpo humano, por ejemplo para monitorizar las constantes vitales, para detectar enfermedades en sus primeros estadios, o para ampliar la percepción de los sentidos.

Cámara digital con forma de ojo.

Imitando en el complicado ojo de una mosca, un equipo de científicos estadounidenses ha creado una cámara digital hemisférica con 180 pequeñas microlentes que es capaz de obtener imágenes con un amplísimo ángulo de visión (180 grados) y una definición sin precedentes. "Lo que tenemos son muchos pequeños ojos en un gran ojo", explica Yonggang Huang, couator del trabajo, que añade que cada pequeño ojo cuenta con una microlente y un fotodetector a microescala que forma una imagen independiente. Cuando las 180 "microvisiones" se unen, la cámara crea un solo retrato con un amplio ángulo de visión, totalmente enfocada y nítida y sin ninguna aberración. EEl mayor reto para los investigadores fue diseñar una malla e integrar en ella los componentes microelectrónicos en una superficie curva pero sin romperlos, usando pequeños cuadrados con fotodetectores y componentes electrónicos. La imagen que se obtiene de este modo es muy distinta de la que capta el CCD plano de las cámaras de fotos comerciales que solemos manejar. "La tecnología de imagen hasta ahora es plana, nosotros hemos creado un sistema curvilíneo", puntualiza Huang. "La naturaleza ha desarrollado y perfeccionado este modo de ver durante miles de millones de años de evolución", añaden los autores del trabajo en referencia a los ojos de los artrópodos, en los que se han inspirado. En efecto, estos animales cuentan con varios omatidios o unidades visuales básicas de forma cónica que, en conjunto, forman un ojo compuesto. Los científicos, que han dado a conocer su creación en la revista Nature, sugieren que combinando dos de estas cámaras semiesféricas se podrían crear imágenes de 360º, muy útiles por ejemplo en medicina, para hacer endoscopias y estudiar el tubo digestivo. O, por qué no, para desarrollar retinas artificiales y ojos biónicos.

La importancia de una foto en Facebook

En la Universidad Estatal de Ohio han llegado a la conclusión de que la foto que empleamos en el perfil de Facebook es todo cuanto necesita otro usuario para formarse una impresión nuestra. Es decir, las palabras con las que se describe o los mensajes que publica no se tienen en cuenta a la hora de valorar cómo es una persona en las redes sociales, explica Brandon Van Der Heide en la revista Journal of Communication. En sus experimentos comprobaron, entre otras cosas, que si una persona usa como imagen de perfil una fotografía socializando con amigos, aunque escriba en la red social que es un individuo "introvertida", o que "se siente más feliz encerrado en su habituación con un libro", quienes visitan su perfil lo identifican y describen como extrovertido. Solo si la foto se sale de "lo normal" o la primera impresión que ofrece es negativa, los usuarios deciden leer el texto antes de juzgar a la persona del perfil, y le dan más peso a las palabras que a la imagen. La clave, según Van Der Heide, es que las personas tienen expectativas acerca de las fotos que ven en redes sociales. "Si la foto de perfil coincide con lo esperado, no buscan otro tipo de información; pero si la foto se sale de lo normal, leerán el texto que la acompaña y los mensajes en el muro antes de formarse una primera impresión", concluye el investigador. Según otro estudio dado a conocer en International Journal of Psychology, mientras que las fotos de perfil de norteamericanos y occidentales tienden a mostrar el rostro del individuo, mostrando un primer plano, los usuarios de Asia acostumbrar a publicar fotos con un plano general que incluye detalles del entorno, objetos (vehículos, etc.) o elementos del paisaje.

Canciones para perder el miedo a volar.

'Someone Like You' de Adele es la canción idónea para que las personas con miedo a volar afronten un viaje en avión, según ha revelado un estudio encargado por Spotify, que sostiene que esta tonada puede ser considerada "el antídoto perfecto" contra la fobia a coger un vuelo. En concreto, el trabajo, del que se hace eco Europa Press, expone que las canciones con un tempo lento, como es el caso de la interpretada por la británica, son "ideales" para calmar los nervios y que tanto las que estimulan tanto el "lado lógico" del cerebro, el hemisferio izquierdo; como las que activan el lado emocional, que domina el hemisferio derecho, "reducen la ansiedad". La canción 'Someone Like You', por la que Adele fue mundialmente reconocida, tiene un tempo de 67 latidos por minuto y, además, ofrece "tonos armoniosos", tal y como explica Becky Spelman, directora de la investigación y psicóloga especializada en ansiedad de la Private Therapy Clinic de Londres (Reino Unido). A su juicio, respirar a la vez que la música con un bajo latido por minuto y a un ritmo controlado y reducido "baja la frecuencia cardiaca y la presión arterial y, a su vez, reduce la ansiedad". Dentro de la lista de reproducción de Spotify titulada 'Calming Music To Fly To', seleccionada para afrontar el miedo a volar, se encuentran otros temas como 'Orinoco Flow (Sail Away)', de Enya; 'Piano on The Beach', de Liborio Conti; o 'Better Together', de Jack Johnson. Todos ellos pueden escucharse "antes y durante un vuelo", asegura la experta.